Proyecto Revolta: economia circular y agricultura

¿Què es el proyecto Revolta?

No hace muchos años, los agricultores de El Prat del Llobregat iban a Barcelona con el carro lleno de verduras y volvían con el mismo carro lleno de estiércol de las vaquerías que aún había en la ciudad. Hasta mediados del siglo XX la agricultura mantenía aún una relación simbiótica y circular con la ciudad y los residuos. La industrialización del campo y de la ciudad, el crecimiento de la ciudad, la globalización, el establecimiento de normativas higiénicas estrictas, han hecho desaparecer esta relación entre el campo y la ciudad.

El proyecto Revolta es una propuesta de economía circular adaptada a los residuos orgánicos y la agricultura que quiere recuperar y adaptar lo que ya se hacía hace muchos años. Se trata de un sistema para que el agricultor ecológico de proximidad pueda recoger directamente el residuo de los clientes y utilizarlo a su propia finca como abono orgánico.

 

Para facilitar el proceso se han utilizado pre-compostadores electromecánicos que reducen el volumen de residuo, higienizan y aceleran una primera descomposición de la materia orgánica. Posteriormente, el residuo tratado madura en una pila en la finca del productor añadiendo material leñoso estructurante.

La prueba piloto se ha desarrollado en un restaurante y una escuela de Llinars del Vallès (escuela El Ginebró) desde junio de 2016 hasta julio de 2017. Aquí puede ver el vídeo:

Justificación

Actualmente en la mayoría de ciudades hacemos recogida selectiva y tenemos plantas de compostaje. Los residuos orgánicos se recogen y se compostan en grandes plantas industriales. Pero en Cataluña se recoge sólo el 38% de la basura, y se obtiene un compost de poca calidad, lleno de plásticos y otros impropios, lo que conlleva una concentración en metales pesados ​​elevada. En resumen podemos decir que tirar la mierda es demasiado fácil y demasiado barato para el ciudadano y no se consigue implicarlo de forma activa en la solución del problema.

Por otro lado, el agricultor ecológico cercano a las ciudades tiene varios problemas:

  • Tiene problemas para fertilizar sus campos. Hay poca oferta de materia orgánica de calidad.
  • Tiene competencia de producto ecológico que viene de lejos y necesita, por tanto, diferenciar su producto y poner en valor la proximidad de su producción.

La idea, por tanto, es volver a conectar el agricultor y la ciudad a través de los residuos para conseguir:

  • Un producto ecológico diferenciado, realizado con los residuos del mismo cliente y que saca provecho de la proximidad y la complicidad del consumidor y el agricultor.
  • Un sistema de gestión responsable de los residuos por los clientes.
  • Un sistema alimentario más sostenible, con baja huella de carbono.

Para hacer el proceso se ha probado la utilización de una máquina de pre-compostaje en casa del mismo cliente (un restaurante y una escuela). Este sistema tiene las siguientes ventajas:

  • Facilidad de uso: la máquina es automática, no es más complicado que poner el residuo en el contenedor.
  • Reducción de costes de transporte: reduce el peso del residuo en un 80% en una semana y se puede recoger una vez al mes.
  • Higieniza el residuos y, por tanto, permite incluir la carne y el pescado en el proceso.

El inconveniente del uso de la máquina es el consumo eléctrico (y la consecuente huella ecológica) y la inversión.

Conclusiones de la prueba piloto

  1. La metodología del proyecto Revolta permite un proceso de economía circular adaptable a la normativa de sanidad, residuos y de producción agraria ecológica.
  2. El compost obtenido es de mucha calidad, sin impropios y con un nivel de nutrientes muy elevado, apto para la aplicación en agricultura ecológica.
  3. La propuesta Revolta puede tener una huella ecológica inferior al sistema de recogida y procesado convencional si se mejora la eficiencia energética, se usa energía verde y se hace una maduración del residuo con un sistema de bajas emisiones de gases de efecto invernadero.
  4. El proyecto aplicado el primer año en escuelas tiene un impacto muy grande en el conocimiento y la percepción de los alumnos del proceso de gestión de la materia orgánica pero este impacto no se ha traducido a corto plazo en una mejora significativa de la recogida selectiva de las familias.
  5. Existen barreras importantes que dificultan la adopción del consumo de verduras de proximidad y la creación del flujo circular de carbono.
  6. El proyecto Revolta puede ser económicamente viable, especialmente si se valora el impacto sobre la concienciación de las personas que participan y en productores de situaciones periurbanas en las que los costes de transporte de los residuos a la planta son elevados.

Proyectos de futuro

Desde Tarpuna estamos desarrollando proyectos para dar respuesta a los retos que la prueba piloto nos ha mostrado. Con el apoyo del Ayuntamiento de Barcelona hemos realizado un estudio de viabilidad de la implantación del Revolta en la ciudad de Barcelona y estamos trabajando en poder desarrollar una prueba piloto en la capital catalana.