Reciclaje de materia orgánica en un comedor escolar

Durante este inicio del curso académico 2019-2020 hemos probado un sistema de reciclaje de residuos orgánicos en el comedor escolar de Ca La Rosa, en el barrio de la Sagrera de Barcelona.

El comedor «Ca la Rosa» es un proyecto cooperativo de alimentación orgánica que propone una comida de calidad pero también una acción educativa relacionada con la alimentación. Es por ello que es un espacio perfecto para probar proyectos innovadores como la gestión directa de residuos orgánicos.

Mediante el compostaje mecánico el comedor ha realizado un pretratamiento de la materia orgánica, que se higieniza, estabiliza y reduce su peso en un 80%. Este proceso se realiza en un ciclo semanal, es decir, cada día se añade residuos y cada semana la máquina se vacía y el pre-compost se deposita en cajas.

Debido a que el pre-compost está estabilizado, se puede recoger cuando sea necesario, no hay prisa por qué no hay malos olores o cualquier otra molestia. Así, los agricultores de Central Park, que suelen suministrar productos frescos a Ca la Rosa, han recogido el residuo para terminar de compostaje y fertilizar sus campos. La recolección del compost ha aprovechado el retorno del transporte de las hortalizas y, por tanto, se ha realizado de forma muy eficiente.

En el siguiente vídeo puedes ver un resumen de cómo fue el proyecto:

De media el comedor puede gestionar alrededor de 22Kg de residuos cada día, lo que representa casi 4Tn de residuos orgánicos al año teniendo en cuenta que hay periodos de vacaciones escolares. Este reciclaje representa un ahorro en huella ecológica por las siguientes razones:

  • Reduce el coste del transporte de residuos aprovechando el viaje de regreso del suministro de verduras.
  • Es más eficiente energéticamente.
  • Permite tener fertilizante ecológico, reduciendo la necesidad de fertilizantes químicos.
  • El compost aplicado al campo mejora el contenido de carbono del suelo y por lo tanto tiene un efecto de sumidero de C.
  • Promueve los alimentos de proximidad, por lo tanto, alimentos con menor huella ecológica en su producción.

La evaluación de estos efectos no es sencilla, pero se puede hacer un cálculo aproximado del Kg de CO2 que se ahorra y sería del orden de 1.157 Kg de CO2 cada año.

A esto hay que añadir el efecto del proyecto en el aprendizaje y sensibilización de los alumnos del comedor. El proyecto es, por lo tanto, una propuesta muy prometedora para empezar a cambiar la forma en que las personas viven en las ciudades participan en la solución del problema de los residuos.