Consumo mínimo básico de energía en Cataluña

Artículo redactado per David Maruny bajo licencia CC BY-NC-SA 4.0 en el marco del documento Reflexions al voltant del 1r Congrés Català de Pobresa Energètica 

Introducción

Cuando se habla de derecho al suministro básico de agua y energía es casi seguro que se acaba hablando del consumo mínimo básico a garantizar. Pero, ¿sabemos cuál es?

Esta es una pregunta que no se puede responder sin plantear qué se entiende por consumo mínimo básico de energía. La energía mínima vital que necesita una persona para sobrevivir puede llegar a ser muy reducida, pero las necesidades básicas dependen de cómo se midan y de muchos factores diversos que las pueden condicionar, como por ejemplo la rigurosidad de los inviernos y los veranos, el tipo de vivienda, la cultura y las prácticas sociales, etc.

Ya desde el siglo pasado esta cuestión ha despertado cierto interés:

  • La Agencia Internacional de Energía propone el umbral anual de energía mínima vital por persona más bajo a considerar: 100 kWh de electricidad (para iluminación, higiene, educación, comunicación y servicios comunitarios) y 1.200 kWh de combustible para cocinar o calentarse. [1]
  • En 1983 V. Bravo, H. Krugmann y J. Goldemberg establecieron como umbral mínimo de consumo energético de un hogar una franja que variaba entre 2.300 kWh / año en áreas urbanas calurosas y 14.000 kWh / año en áreas rurales frías . [2]
  • En España, la reciente propuesta de bono social que se ha elaborado en Cádiz (zona cálida) define un consumo mínimo anual (eléctrico) de 1.080 kWh para una persona, 1.440 kWh para 2 personas, 1.800 kWh para 3-5 personas y 2.400 kWh para 6 o más personas.

A la vista de los ejemplos expuestos, cabe preguntarse … y en Cataluña cuáles serían? Y como se distribuirían en función de las diferentes áreas climáticas? En este artículo se intentará definir una propuesta preliminar para, como mínimo, descubrir los órdenes de magnitud que aplican en nuestro país.

Variables que intervienen en la definición del consumo básico de energía

Para aproximar los valores de consumo mínimo básico de energía es necesario:

  • Definir hipótesis que representen una situación representativa de las necesidades energéticas de un hogar en relación al conjunto de la sociedad catalana.
  • Establecer casos de análisis de hogares tipo.
  • Realizar el análisis en diferentes zonas climáticas representativas del país.
  • Estudiar la sensibilidad de los resultados en relación a la clasificación energética de la vivienda.

Definición de hipótesis para las necesidades energéticas

Dado que se intenta establecer un consumo mínimo básico, hay que considerar aquellas situaciones que permitan tener una vida digna con el mínimo consumo energético posible. En este sentido, en este artículo se establecen las siguientes hipótesis:

  • Tipo de vivienda: piso en edificio plurifamiliar
  • Superficie de la vivienda: función del número de personas que viven, según la siguiente relación:

 

S (m2) = 30 + 10 · neq

siendo neq  el número de personas adultas equivalentes que viven en el hogar. A nivel energético, para este ejercicio se considera que un bebé equivale a 1,05 personas adultas, los niños y niñas en edad preescolar y primaria equivalen a 1,10 personas adultas y un joven de secundaria equivaldría a 1,05 personas adultas.

  • No se consideran períodos de vacaciones fuera del hogar.
  • Temperaturas óptimas en el hogar. Se consideran los siguientes casos:
    • Caso hogar de adultos y jóvenes: 19ºC en invierno y 28ºC en verano
    • Caso hogar con bebés: 20ºC en invierno y 27ºC en verano
    • Caso hogar con personas mayores: 21ºC en invierno y 26ºC en verano
  • Iluminación eficiente, nevera combi de menos de 15 años, uso de internet pero sin uso de secadora de ropa ni de lavavajillas, y sin aparatos en modo de espera (stand-by).
  • Uso consciente y eficiente tanto de agua como de energía.
  • No se considera el uso de energía asociados a equipos de salud, que se deberían añadir a posteriori.

Hogares tipo
A partir de referencias recientes [3], se consideran los siguientes casos:

  1. Una persona trabajadora (consideramos neq = 0,8)
  2. Una pareja joven trabajadora (consideramos neq = 1,8)
  3. Una persona mayor senior (neq = 1)
  4. Una pareja mayor jubilada (neq = 2)
  5. Familia monoparental con un bebé (neq = 2,05)
  6. Familia monoparental con 2 hijos (preescolar y primaria) (neq = 3,2)
  7. Familia monoparental con 3 hijos (preescolar, primaria y secundaria) (neq = 4,25)
  8. Pareja con un bebé (neq = 3,05)
  9. Pareja con 2 hijos (preescolar y primaria) (neq = 4,2)
  10. Pareja con 3 hijos (preescolar, primaria y secundaria) (neq = 5,25)
  11. Pareja con 4 hijos (bebé, preescolar, primaria y secundaria) (neq = 6,3)

Zonas climáticas representativas

En Cataluña distinguimos 4 grandes zonas climáticas principales: litoral, prelitoral, llanuras centrales y montaña.

A partir del análisis de distribución térmica en diferentes poblaciones [4], en este artículo se definen las características térmicas de las principales zonas climáticas como se muestra a continuación, que incluyen también una aproximación al grado de uso de los sistemas de calefacción o climatización [5].

Zona A – Litoral (Tarragona, 40m)               Zona B – Prelitoral (Girona, 70m)

Zona C – Central (St.Salvador G, 340m)            Zona D – Montaña (St.Pau S., 860m)

Resultados preliminares

El análisis del consumo energético de los diferentes casos aporta los resultados que se resumen a continuación.

Para el caso de una vivienda con clasificación energética D situado en la zona litoral, situación que puede ser habitual, el rango de consumo energético varía entre unos 1.800 kWh / año (caso de hogar tipo 1 con todo eléctrico) y unos 9.000 kWh / año (caso de hogar tipo 11 con al menos agua caliente y calefacción con gas). En caso de que la vivienda se ubicara en zona de montaña, el rango variaría entre 2.900 y 15.500 kWh / año.

Los resultados permiten observar una cierta equivalencia entre los casos de hogares tipo 4 y 5, 6 y 8, y 7 y 9.

Lógicamente, un hogar tipo también incrementa su consumo mínimo básico en función de la zona climática donde se ubique, tal como se observa en las gráficas siguientes, correspondientes a los casos de viviendas con clasificación energética D y cocina, agua caliente y calefacción con gas.

De la mateixa manera, una llar tipus redueix el seu consum mínim bàsic si millora la classificació energètica D i l’incrementa de forma important si empitjora la classificació energètica, tal com es mostra a les gràfiques que s’adjunten seguidament i que corresponen a una llar tipus 9 en diferents ubicacions climàtiques.

Reflexión

Más allá del cálculo del consumo básico de energía para cada caso, nunca sencillo, es evidente que lo primero que hay para poderlos tener en cuenta es garantizar el derecho de acceso a los suministros básicos.

Una vez garantizados los suministros, es importante que se descubra y se entienda de qué dependen los consumos mínimos para contribuir a hacer posibles las hipótesis. Asimismo, es también imprescindible, especialmente en zonas interiores de Cataluña, invertir en la mejora energética de las viviendas para reducir su demanda térmica, que se incrementa de forma importante con clasificaciones energéticas peores a la D.

Garantizar el derecho al uso básico (digno) de energía en hogares en riesgo de exclusión es, sin embargo, más complejo porque hay que hablar de costes. La perspectiva al problema de la pobreza energética haría un giro copernicano si se plantea de verdad poder disponer de una Renta Básica de Ciudadanía que permitiría garantizar el acceso y el uso básico de energía a la vez que los impactos llegarían hasta la liberación de la presión psicológica asociada al riesgo de exclusión social.


[1] Energy for a Sustainable Future. THE SECRETARY-GENERAL’S ADVISORY GROUP ON ENERGY AND CLIMATE CHANGE (AGECC). New York 2010

[2] Bensch, Gunther. Inside the Metrics – An Empirical Comparison of Energy Poverty Indices for Sub-Saharan Countries. Ruhr Economic Papers, No. 464

[3] Gordon Walker, Neil Simcock, Rosie Day. Necessary energy uses and a minimum standard of living in the United Kingdom: Energy justice or escalating expectations? Energy Research & Social Science, Vol.18 2016: 129-138

[4] Font: Departament de Territori i Sostenibiltat. Servei Meteorològic de Catalunya.

[5] Font: Elaboració pròpia.


Més informació: www.congrespobresaenergetica.cat