Ante el Covid, más huertos!

Las actividades de los huertos comunitarios y sociales,que se desarrollan al aire libre y con estrictos protocolos de prevención de Covid, son espacios seguros, con muy poco riesgo decontagio. Por esta razón y por los beneficios que aportan a las personas, las consideramos una actividad esencial que debe ser preservada y reforzada para hacer frente a una crisis que dejará consecuencias en la sociedad que persistiran en el tiempo.

Además de los impactos en la salud y la economía, que son los más evidentes, los que miden las estadísticas y de los que se habla más en los medios de comunicación, la pandemia de Covid está teniendo un impacto emocional en muchas personas y muchas familias, lo que se manifiesta en el desánimo, la angustia, el miedo, etc., a menudo con consecuencias muy graves en el bienestar de las personas, debido a la incertidumbre y las dificultades económicas que traé consigo la crisis del Covid.

En este contexto, de manera similar a la respuesta social a las necesidades sanitarias y económicas, no podemos de ninguna manera descuidar los efectos en la salud emocional, especialmente en los casos de personas que se encuentran en situaciones vulnerables. Es por ello que los servicios sociales y las entidades del tercer sector debemos hacer todo lo posible para seguir ofreciendo los servicios y las actividades que podamos y que sean útiles en esta situación.

Los proyectos de agriculturasocial, los huertos comunitarios y sociales, son espacios donde se potencia este bienestar emocional, basado en la coexistencia de diferentes grupos de personas, el fomento de las relaciones inclusivas, el trabajo colaborativo y, además, el trabajo productivo, que promueve el empoderamiento de las personas y contribuye a aportar alimentos de calidad a las familias.

Desde el campo científico se ha afirmado que la transmisión del virus es especialmente importante en entornos cerrados donde las partículas de aerosol pueden transmitir fácilmente la carga viral de una persona asintomática a otra de sana. Por lo tanto, la situación actual de la pandemia requiere reducir la interacción social y limitar el acceso a lugares cerrados -teatros, restaurantes, centros cívicos para prevenir el contagio, reducir la propagación del virus y proteger la salud de todos. En espacios abiertos como los huertos comunitarios y sociales, este riesgo disminuye considerablemente y se vuelve prácticamente cero si se mantienen las distanciasde seguridad y el uso de mascarilla. Es por esto que argumentamos que se necesitan más huertos frente al Covid y se necesita ahora más agricultura social que nunca.